Esta vez daban un documental sobre la cría de delfines. Mostraban la forma atroz en que se cazaban, el efecto que esto tenía en las manadas de delfines, el sufrimiento que se le infringía para que se acostumbraran a estar hacinados en piscinas, el coste astronómico de los que pagan para trasladarlos a los paises que los usarán como atracción, como gobiernos dan la vista gorda porque reciben beneficios... y un tremendo etcétera. Una insufrible cadena causal que mantiene un negocio que ahora justifican como necesidad de salvar a los delfines, mantener a la industria que mantiene a personas que viven de ello, y las personas mantienen gobiernos que mantienen a estas empresas, que supuestamente tienen por objetivo proteger algo que destruyen. Ya sabes. Pero lo que hay que ver es que este ejemplo sirve para todo, desde el cultivo de café hasta el incumplimiento de los derechos humanos. Fíjate bien: mira cualquier actividad que el mundo sostenga para poderse sustentarse: el café que tu te tomas cada mañana lleva el sello de la muerte de niños hombres y mujeres que han sacrificado su libertad para que te lo puedan traer de colombia y te lo tomes por sólo 1 €uro. Pero no te agobies, dejarlo de beber no es la solución, porque ni el café ni nada que este mundo haga es el problema.

Cualquier lucha social si es honesta es digna, y ciertamente llevará a cada uno a su destino, al llevarle al reconocimiento inescapable que si hay sólo un Problema debe haber sólo una Solución. Pero como decía mi abuelo: si por haber tomado un veneno estás sediento, en vez de beber cantidades ingentes de agua, mejor eliminar el veneno de la sangre. El veneno es siempre el mismo