Páginas

miércoles, 22 de abril de 2009

nacido para matar

No existe tal cosa como un ego reprimido.
El deseo de matar puede proyectarse hacia afuera o hacia uno mismo. Los efectos del instinto asesino siempre son visibles en alguna forma de muerte, en alguna forma de enfermedad.

1 comentario:

Andy dijo...

un saludo Jonas con amor.
un beso