
(No hagas caso de las recriminaciones envidiosas: cuanto más te dan más pides, eh!)
Da sólo al que tiene, pues lo compartirá.
El que no tiene se lo quedará.
(y el mendigo sólo se comprará comida!)

Mi única responsabilidad es servir al Reino y solo al Reino, lo demás vendrá por añadidura.
Mi responsabilidad es aceptar la Voluntad del Padre, que es la mía propia, y permitir que la Luz traduzca el sueño de muerte, y deje que la visión pueda ocupar su lugar. Donde servirlo a El, es servir a mis hermanos, y seguir viendo con claridad que somos Un solo Ser llamando al Padre y El contestando.
Donde las búsquedas varias se terminan y se acepta completamente la función de ser la demostración de la Luz y la resolución, en vez de tratar ser la negación misma. El sueño se convierte en un altar feliz, donde toda la provisión es dada y renacer seguro en el Templo, donde la gestación Divina, siga el curso natural e inminente, por el derecho de lo que eres, Santo Hijo de Dios.
Acepto la irresponsabilidad de no servir al Mundo, y obedecer solo a la Luz, de no sostenerlo, creyendo ser algo que no soy y en su lugar, tomar felizmente mi función y todas las “dichosas”( felices) responsabilidades, en extender a todas las mentes, el regalo de nuestro Padre:”Su Llamada”
La bendición de ser testigo, de como la Gracia y Su presencia, bautiza todos nuestros pensamientos reales y brotan del letargo de creer estar separados y en una condición que no es la nuestra. Nos es dada la llave del perdón, donde la sanción y el milagro, nos une cuan Unos solo. No hay nada que nos impida recordar o hacer lo que es Su Voluntad, pues no caminamos solos y el regreso es seguro.
Es hora de recordar quienes verdaderamente somos y cual es nuestra herencia divina. Somos antes del tiempo, antes de las palabras, antes de las imágenes, antes que todo.
Que mayor y mejor responsabilidad poder recibir y compartir la Salvación y la liberación en nuestras mentes por lo que somos: El eterno e infinito Amor del Padre.
Que el Amor, la dicha, la libertad, la certeza, la alegría y humildad descasen siempre en el Corazón.
Celebrando y disfrutando en este Gran despertar, siendo acompañados, guiados, sustentados por Su Amor y todos su ángeles.


