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viernes, 6 de mayo de 2011

Todo es para el amor

Todo es para el amor, pero no todo es amor. 

No hay excepción: Todo lo que hacemos es para hallar el Amor. Comer, buscar reconocimiento, ganar dinero, querer placer – huir del dolor, mejorar por nosotros mismos, mejorar para los demás. Queremos ser aceptados por el amor. Pero en verdad eso que buscamos es un misterio: ¿Por qué sino buscaríamos ansiosos en los lugares más recónditos del mundo, en las formas más inverosímiles de nuestras relaciones? Todo no es por amor ciertamente. No matamos por amor, no nos defendemos por amor, no nos comparamos ni competimos por amor, no deseamos a alguien, ni tememos el rechazo, ni sufrimos la pérdida por amor, no nos manipulamos los unos a los otros por amor. Todo lo hacemos inconscientemente para hallar el amor, pero no todo lo que hacemos es amoroso. 

Esta es la confusión original: Es imposible realizar el Amor por medios que no son amorosos. Causa y efecto nunca están separados. No te preocupes del Amor, ocúpate de amar.
 
 
 

martes, 19 de abril de 2011

El casamiento

"Vive, alma, a expensas de tu servidor;
que aumenten sus fatigas tu tesoro;
y cambia horas de espuma por divinas.
Sé rica adentro en vez de serlo afuera.
Devora tú a la muerte y no la nutras,
pues si ella muere no podrás morir."

William Shakespeare


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sábado, 16 de abril de 2011

Manifiéstate


Tienes una función que desempeñar. No estás aquí para ti...


La vela no está allí para iluminarse a sí misma

Nawab Jan-Fishan Khan

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martes, 12 de abril de 2011

Estar presente

Si rechazas el pasado, no estarás presente.
Si deseas el futuro, no estarás presente.

Estar presente, es aceptar todo el tiempo con gratitud.



lunes, 11 de abril de 2011

Sé tu propia autoridad

Seamos claros: ¡Ser tu propia autoridad no significa ser una autoridad para nadie más! Simplemente significa que no dejas que nadie sea una autoridad para ti. Todo el mundo es libre de elegir, incluyéndote a ti. Y todo el mundo es responsable de la elección que hace. Las cosas no podrían ser de otra manera.

Muchas personas intentan cruzar estas líneas claras de responsabilidad, pero eso sólo nubla su percepción de la realidad. No busquéis el castigo con glotonería. Honrad estas frases y os honraréis mutuamente.

En primer lugar, entiende que no estás responsabilizándote de ti mismo cuando:

1. Dejas que otra persona decida por ti, o

2. Decides por la otra persona.

Esto es codependencia. No es algo que te fortalezca ni que fortalezca al otro. Puede parecer que te da una ventaja temporal, pero el precio que pagas por esa ventaja es perder la libertad de elegir tu propia vida.

Es genial escuchar a otros y aprender de otros. Compartir íntimamente es esencial para tu crecimiento espiritual. Te ayuda a saber dónde estás y puedes usarlo para expandir tus percepciones. Pero los demás no saben lo que necesitas. Ni siquiera las personas con capacidades psíquicas y los intuitivos pueden decirte lo que necesitas saber. Es posible que te transmitan una información importante, o tal vez no. En cualquier caso, eres tú quien debe usar dicha información para encontrar tu paz.

Entiende que hay un límite a lo que otras personas te puedan decir que te resulte verdaderamente útil. Y esos límites también son aplicables a lo que tú puedas decir a los demás. La mayor ayuda que puedes dar o recibir de los demás son las palabras de ánimo. Cualquier otra cosa no suele servir de mucho.

Para ser tu propia autoridad, debes dejar atrás la idea de que hay respuestas fuera de ti. Debes dejar atrás el concepto de que hay algo que conseguir.

La autoridad viene directamente de la experiencia. Dice: “Honro mi vida. Acepto lo que es verdad para mí, aunque no sea verdad para otros”.

La autoridad interna es inconsistente con dar recetas a otros. En cuanto intentas hacer que otros encajen en tus valores y creencias, recortas el poder que esos mismos valores y creencias tienen en tu vida. En cuanto necesitas el acuerdo de otros para honrar tu propia vida, has perdido el contacto con tu autoridad interna.

Todo el mundo tiene el derecho y la responsabilidad de decir: “Esto es cierto para mí. Esto funciona para mí”. Esta autoafirmación es importante. Porque ninguna otra vida es exactamente como la mía. Las experiencias de cada individuo son únicas, y deben ser aceptadas como tales.

Cualquiera que trate de negar la integridad de mi experiencia, niega también su propia experiencia. Es imposible autoafirmarse negando a otros.

De modo que toda la energía que invierto en negar y juzgar a los demás, me aleja de mi guía interna y de mi verdad. No empiezo a saber lo que es verdad para mí hasta que honro la experiencia de otros.

Y esto también va en el otro sentido: no empiezo a oír mi propia verdad mientras haga más caso de la experiencia de otros que de mi propia experiencia. La autoridad viene de dentro y se detiene en la superficie de la piel.

Mi autoridad establece límites a mi deseo de elegir cuando ese deseo altera la libertad y la responsabilidad de otros para elegir por sí mismos. También me capacita para elegir por mí mismo cuando otros quieren elegir por mí.

Mi autoridad es consistente con tu autoridad, e igual a ella. Tú no puedes negar ni excederte en tu autoridad sin invitarme a hacer lo mismo. En este sentido, tu fidelidad a tu propia experiencia fomenta tanto tu inocencia como la mía.

Ahora, dicho esto, está claro que excedernos en nuestra autoridad o someternos a una autoridad externa forma parte de nuestro proceso de aprendizaje aquí. Es parte de nuestra danza conjunta.

Así, nuestra intención no debe ser la de acabar el baile, sino ser testigos de él. Ser testigo de esta danza hace que los movimientos se centren. Los hace más visibles. A medida que tomamos conciencia de nuestro exceso o falta de autoridad, la corrección se realiza de manera natural. Ser testigos nos ayuda a ver y aprender de nuestra propia conducta sin juzgarla.

El problema con la autoridad es uno de los problemas más profundos con los que vamos a tener que lidiar. No hay ni uno solo de nosotros que no se encumbre o que no se machaque hasta acabar a ras de suelo. No aprendemos sobre nuestra autoridad existencial hasta que no vemos la falsedad de nuestra autoridad basada en el ego. Una viene de la simple aceptación de nosotros mismos y de los demás. La otra viene de una profunda sensación de inadecuación que proyectamos en los demás.

Quienes tienen la ilusión de ser superiores a los demás, suelen abrigar sentimientos inconscientes de inferioridad. Y los que se refieren constantemente a la fuerza o a la sabiduría de otros, suelen abrigar sentimientos inconscientes de superioridad. Curiosamente, ni la persona que se presenta como superior ni la persona que se presenta como inferior, están dispuestas a quedarse solas con sus convicciones. De un modo u otro, ambas buscan el apoyo y el acuerdo de los demás.

Debemos despertar al hecho de que podemos ser demasiado fuertes o demasiado débiles para nuestro propio bien. A los que estudian el “I Ching” este concepto no les resultará extraño. Los que son demasiado fuertes atraen a los débiles, y así ellos mismos se debilitan. Y los que son demasiado débiles atraen a los fuertes, y se fortalecen gracias a ellos.

El fuerte y el débil usan al otro para alcanzar el equilibrio. Por desgracia, éste no es un proceso consciente, de modo que el intercambio no suele entenderse bien y tampoco se agradece.

En este punto de nuestra evolución colectiva parece importante que este proceso de llegar al equilibrio se haga de manera consciente. Por eso se están publicando tantos libros sobre el abuso y la codependencia. Estos intercambios, cuando se producen inconscientemente, dejan muchas heridas indescriptibles.

Hablar de nuestras heridas es saludable. Es nuestra manera de adueñarnos de nuestra experiencia y de responsabilizarnos de nuestra curación.

Todo este proceso tiene que ver con el RESPETO, respeto por nosotros mismos y respeto por los demás. “Respeto” viene de la palabra “specere”, que significa mirar, Re-spetar, por lo tanto, significa mirar atrás, volver a ver o ver de una manera diferente.

Se comprende que primero “veremos oscuramente a través del cristal, y después veremos con claridad”. Primero percibiremos mal, y después corregiremos nuestra percepción. Primero cometeremos errores y después aprenderemos. Primero nos excederemos el uno con el otro y después nos perdonaremos.

Éste es un proceso que se repite una y otra vez. Conseguimos el respeto por nosotros mismos y por los demás violando la ley de igualdad. La conciencia de nuestra violación es la que nos lleva hacia la igualdad.

De modo que cuando decimos: “Sé tu propia autoridad”, queremos decir: “Aprende a ser quien verdaderamente eres y aprende a ver a los demás como verdaderamente son”. Practica la igualdad. Aprende de la desigualdad. Acepta el proceso. Úsalo para alinearte y crecer.


Paul Ferrini
12 pasos del perdón

miércoles, 6 de abril de 2011

Si yo fuera tú

 Si yo fuese tú, me pasaría exactamente lo mismo. 
 Si su pasado fuera tu pasado.
Si su dolor fuera tu dolor.
Si su nivel de conciencia fuera
tu nivel de conciencia.
Pensarías y actuarías exactamente
como él o ella.
Esta comprensión trae,
perdón, compasión y paz.
Eckhart Tolle.

Adentro sólo hay uno

El viaje externo tiene millones de caminos.


El viaje interno un sólo sendero.


sábado, 19 de marzo de 2011

La Gran Invocación


Desde el punto de Luz en la Mente de Dios,
Que afluya luz a las mentes de los hombres,
Que la Luz descienda a la Tierra.
Desde el punto de Amor en el Corazón de Dios,
Que afluya amor a los corazones de los hombres,
Que Cristo retorne a la Tierra.
Desde el centro donde la voluntad de Dios es conocida,
Que el propósito guíe a las pequeñas voluntades de los hombres.
El propósito que los Maestros conocen y sirven.
Desde el centro que llamamos la raza de los hombres,
Que se realice el Plan de Amor y de Luz
Y selle la puerta donde se halla el mal. 

Que la Luz, el Amor y el Poder, restablezcan el Plan en la Tierra. 



La belleza y la fuerza de esta Invocación reside en su sencillez y en que expresa ciertas  verdades esenciales que todos los seres humanos aceptan innata y normalmente: la  verdad de la existencia de una Inteligencia básica a la que vagamente damos el nombre de Dios; la verdad de que detrás de las apariencias externas, el Amor es el poder motivador del Universo; la verdad de que vino a la tierra una gran Individualidad llamada Cristo por los cristianos, que encarnó ese Amor para que pudiéramos comprenderlo; la verdad de que el Amor y la Inteligencia son consecuencia de la Voluntad de Dios, y finalmente de que el Plan Divino sólo puede desarrollarse a través de la humanidad misma.

Alice A. Bailey

 

viernes, 18 de marzo de 2011

Tú no eres eso


Sólo puedes hacerte responsable de lo que no es tuyo. ¿Cómo ibas a hacerte responsable de tu propio Ser? Lo que Eres, es el Responsable.
Eso que no eres tú, debes aceptarlo y transformarlo hasta que se haga parte de ti o desaparezca de tu conciencia.


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Tienes derecho a los Milagros

Pedir Ayuda, 
te ayudará a Comprehender que somos Infinitos.




viernes, 11 de febrero de 2011

Karta Purkh

Te lo tienes que pasar bien, aunque ese no es el objetivo. Hacer de tu vida una experiencia complaciente para omitir el sufrimiento que oculta la existencia en este mundo no es sólo irresponsable, sino que sella el inconsciente para ti y toda tu relación con el universo.


Te lo tienes que pasar bien porque aún requieres una motivación para ser feliz. Disfrutar de la vida en este plano no es un derecho, es un desafío.


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jueves, 10 de febrero de 2011

No sé tú

A mi se me hace que cuando tienes una relacion santa,  la complejidad y toda la dificultad de este mundo se simplifica hasta el punto mas álgido de la sencillez, que la comprensión se convierte en un hecho, que toda la emocionalidad humana se diluye con una gota de tinta en todos los ríos de la tierra, que las palabras no sobran ni faltan...


Que nada importa y todo tiene un valor preciosísisisimo. Y todo todo eso aunque el otro no lo sepa. Pero lo importante es que tú la tengas, que conozcas tu relación santa. Porque es, quizá en este universo, la unica relación que no es cosa de dos.



Sólo la verdad es Verdad.

La forma de la ayuda no es la Ayuda.
La Ayuda tomará una forma sólo porque no podemos ver que sólo el Amor es Amor.


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lunes, 24 de enero de 2011

Auto Perdón


¿Qué culpa?, preguntas. Todas las emociones negativas de tu vida surgen de la tu culpabilidad/ vergüenza inconsciente, que debe ser llevada a la consciencia para poder deshacerte de ella.

Tus sentimientos de inadecuación o indignidad generan miedo al castigo. Si crees que hay algo malo en ti, o que has hecho algo malo, tendrás miedo a ser castigado, te defenderás de todo ataque imaginario. En cuanto sientas que alguien cuestiona tu valía, estarás dispuesto a apretar el gatillo.

Todo este escenario de culpabilidad y punición sólo está en tu propia mente. Si lo proyectas, incluirás en él a otros y entonces tendreis que resolver la situación juntos. Esto no hace sino aumentar el grado de dificultad. Es improbable que puedas resolver algo con otra persona cuando ni siquiera eres consciente de tu complicidad en el evento.

Más vale empezar por tomar conciencia de tus propios pensamientos. Pues no solo descubrirás que la culpabilidad está en la raíz de todo sufrimiento , también descubrirás que necesitas perdonarte a ti mismo. Sin auto-perdon, no hay liberación de la culpa. De modo que el drama de la redención también ocurre únicamente en tu propia mente.
Amor Sin condiciones
Paul Ferrini

miércoles, 19 de enero de 2011

Dejar de querer para empezar a amar

Todos los seres humanos desean ser queridos. Pero ¿cuántos aman realmente? El verdadero amor actúa como un alquimista: convierte la ambición en altruismo y transforma el sufrimiento en felicidad.

Tal vez sea por la intensidad del frío. O quizás por una simple cuestión de tradición. Pero lo cierto es que enero es el mes preferido por los españoles para reflexionar sobre cómo marchan sus vidas. Después del despilfarro y la resaca navideños, muchos se refugian en el calor de sus hogares para hacer balance y fijar los clásicos propósitos de año nuevo.

Dejar de fumar. Estudiar inglés. Perder peso. Ir al gimnasio. Éstas son algunas de las promesas más comunes. Y dado lo difícil que nos parece cambiar de hábitos, damos por hecho que lo más importante es intentarlo. A malas, siempre podemos repetir el año que viene.

En paralelo, un nuevo propósito está emergiendo en el corazón de más seres humanos. Se trata de una promesa bastante menos concreta y mucho más intangible. A diferencia de otras, no suele pronunciarse, pues consiste en una práctica pacífica y silenciosa. Es el mayor de los compromisos que podemos hacer con nosotros mismos, y cumplirlo no requiere consejos ni estudios. Está por encima de cualquier otra meta. Ahora mismo, al menos una persona acaba de proponerse aprender a amar.

EL AMOR ES EL CAMINO

"Cuando el sabio señala la Luna, el necio mira el dedo" (proverbio chino)

Que hemos venido a este mundo a aprender a amar es una verdad ancestral. Se descubrió antes de que comenzara la historia de la filosofía. Zoroastro (630-550 antes de Cristo), Mahavira (599-527 antes de Cristo), Lao Tsé (570-490 antes de Cristo), Buda (560-480 antes de Cristo), Confucio (551-479 antes de Cristo), Sócrates (470-399 antes de Cristo), Jesucristo (1-33)... Todos los grandes sabios de la humanidad, cuyas enseñanzas dieron origen a las instituciones religiosas que conocemos hoy en día, dijeron esencialmente lo mismo: "Amar a los demás es el camino que lleva a los seres humanos a la felicidad".

Aunque muchos otros han seguido predicando con su ejemplo sobre el poder transformador del amor, pasan los años, las décadas y los siglos, y la gran mayoría de seres humanos seguimos sin saber amar. Aprender eso no entra en los planes de nuestro proceso de condicionamiento familiar, social, cultural, religioso, laboral, político y económico.

Como estudiantes nos hacen memorizar lo inimaginable. Luego nos preparan para ser profesionales productivos. Pero se olvidan de lo más básico. Así es como entramos en el mundo: sin saber gestionar nuestra vida emocional. Y si bien el éxito no es la base de la felicidad, ésta sí es la base de cualquier éxito. Por el contrario, desde pequeños nos hacen creer que el mundo está lleno de gente malvada. Que no hay que confiar en los desconocidos. Que lo importante es ocuparse de uno mismo e ir tirando. Así, el miedo, la frustración y el resentimiento van pasándose de generación en generación, creando una cultura basada en la desconfianza, la resignación y la insatisfacción.

MÁS ALLÁ DEL CONDICIONAMIENTO

"No es signo de salud el estar bien adaptado a una sociedad enferma" (Jiddu Krishnamurti)

La perversión de la naturaleza humana ha llegado hasta tal punto que a lo largo de este proceso de condicionamiento también escuchamos que la bondad es sinónimo de estupidez, pues uno siempre termina por arrepentirse de sus buenas acciones. Y que amarse a uno mismo es una conducta egoísta, propia de un narcisista. De ahí que hablar acerca del amor al prójimo suene ridículo.

Sean ciertas o no, todas estas creencias moldean nuestra percepción del mundo e influyen en nuestra forma de relacionarnos con los demás y con nosotros mismos. Y no se trata de culpar a nadie, sino de responsabilizarnos de nuestro proceso de cambio y crecimiento. Lo que está en juego es nuestra libertad para decidir quiénes podemos ser. Y aquí no hay maestros, sólo espejos donde vernos reflejados. En última instancia, dejar de existir como orugas y empezar a vivir como mariposas es una transformación que sólo depende de cada uno.

El reto consiste en cuestionar nuestras creencias, por más que atenten contra el núcleo de nuestra identidad. De ahí que este aprendizaje surja como una iniciativa personal, un compromiso a largo plazo en el que la conquista del verdadero amor se convierte en el camino y la meta. Y no se trata de una moda pasajera. El autoconocimiento y el desarrollo personal son procesos cada vez más aceptados por la sociedad. Al haber tanta oferta y tratándose de un asunto tan íntimo y delicado, su utilidad dependerá de lo bien que sepamos elegir.

LOS ENEMIGOS DEL AMOR


"El amor es la ausencia de egoísmo" (Erich Fromm)

Según las leyes de la evolución, todo empieza con el conocimiento (información veraz). Luego viene la comprensión (experiencia personal). Sólo así es posible aceptar (dejar de reaccionar negativamente frente a lo que sucede) para poder finalmente amar (dar lo mejor de nosotros en cada momento). Por el camino hemos de vencer a nuestro mayor enemigo: nosotros mismos (nuestro mecanismo de supervivencia emocional, más conocido como ego). Para lograrlo es necesario ser sinceros (no autoengañarnos), humildes (reconocer nuestros errores), valientes (atrevernos a enmendarlos) y perseverantes (comprometernos con nuestro proceso de aprendizaje).

El miedo (a que nos hagan daño), el apego (de perder lo que tenemos) y la ira (de no conseguir lo que deseamos) nos esperan a la vuelta de la esquina. Un poco más lejos se esconde nuestra ignorancia (el desconocimiento de nuestra verdadera naturaleza), la causa última de nuestro egoísmo (tendencia antinatural que corrompe la actitud de los seres humanos), que es precisamente el que nos impide amar, que es nuestra esencia.

Igual que no tenemos que hacer nada para ver, no tenemos que hacer nada para amar. Tanto la vista como el amor son atributos naturales e inherentes a la condición humana. Nuestro esfuerzo consciente debe centrarse en eliminar todas las obstrucciones que nublan y distorsionan nuestra manera de pensar, sentir y ser, como el estrés, la negatividad, el victimismo, el odio, la desconfianza, la vanidad, la envidia, la arrogancia, la preocupación, la intolerancia, la cobardía, la avaricia, la indolencia, el orgullo, la impaciencia, la culpa, la tristeza...

DIFERENCIA ENTRE QUERER Y AMAR

"El amor es lo único que crece cuando se reparte" (Antoine de Saint-Exupèry)

Todos los vicios de la mente son fruto de interpretar de forma egocéntrica la realidad, una actitud impulsiva e inconsciente que nos impide aceptar lo que sucede tal como viene y a los demás tal como son. Ésta es la causa real de todo nuestro sufrimiento, que además nos encierra en un círculo vicioso muy peligroso. Para poder amar, primero hemos de albergar amor en nuestro corazón.

En este caso, el problema es en sí mismo la solución. Y lo primero que debemos saber es qué es el amor. No al que estamos tan acostumbrados, sino al de verdad. Porque una cosa es querer, y otra muy distinta, amar. Querer es un acto egoísta; es desear algo que nos interesa, un medio para lograr un fin. Amar, en cambio, es un acto altruista, pues consiste en dar, siendo un fin en sí mismo. Queremos cuando sentimos una carencia. Amamos cuando experimentamos plenitud. Mientras querer es una actitud inconsciente, relacionada con lo que está fuera de nuestro alcance, amar surge como consecuencia de un esfuerzo consciente, que nos hace centrarnos en lo que sí depende de nosotros.

Cuando uno ama no culpa, ni juzga, ni critica, ni se lamenta. Los que aman intentan dejar un poso de alegría, paz y buen humor en cada interacción con los demás, por muy breve que sea. Amar también es aceptar y apoyar a las personas más conflictivas, porque son precisamente las que más lo necesitan. Amar de verdad es sinónimo de profunda sabiduría, pues implica comprender que no existe la maldad, tan sólo ignorancia e inconsciencia. La paradoja es que el amor beneficia primeramente al que ama, no al amado. Así, el amor sana y revitaliza la mente y el corazón de quien lo genera. Por eso recibimos tanto cuando damos.

TODOS SOMOS UNO

"Creo que la verdad desarmada y el amor incondicional tendrán la última palabra" (Martin Luther King)

Para saber si hemos aprendido a amar, tan sólo hemos de echar un vistazo a nuestra forma de comportarnos con los demás. No en vano, la relación que mantenemos con todas las personas que forman parte de nuestra vida es un reflejo de la relación que estamos cultivando con nosotros mismos. Como lo expresa el filósofo Darío Lostado: "Si no te amas tú, ¿quién te amará? Si no te amas a ti, ¿a quién amarás?".

Al darnos cuenta de que lo que les hacemos a los demás nos lo hacemos a nosotros mismos primero, tomamos conciencia de lo estrechamente unidos que estamos todos los seres humanos. No en vano, las etiquetas con las que subjetivamente describimos y dividimos la realidad son sólo eso, etiquetas. Y por muy útiles y necesarias que sean para manejarnos en el día a día, no deben separarnos de nuestra verdadera naturaleza: el amor incondicional.

Igual que los árboles ofrecen sus frutos cuando crecen en condiciones óptimas, los seres humanos emanamos amor cuando nos liberamos de todas nuestras limitaciones mentales. De ahí que si queremos saber cuál es la mejor actitud que podemos tomar en cada momento, tan sólo hemos de responder con nuestras palabras y acciones a la siguiente pregunta: ¿qué haría el amor frente a esta situación?

miércoles, 5 de enero de 2011

¿Psicoanálisis o perdón?

Al aprender los entresijos del ego en un manual espiritual tan poderoso como UCDM nos volvemos unos psicólogos geniales. Y al estilo del Dr. House podemos confrontar a todo el mundo con argumentos irrebatibles. Cierto, la mayoría de las veces damos en la diana y analizamos los motivos del ego con una destreza que nos da un sentido irrefutable de conocer muy bien a los otros. Los demás nos miran asombrados pero desconfiados. Lo que no vemos es que nuestro ego queda intacto tras las barreras arquitectónicas de su inteligencia. El ego se siente a salvo dentro de su campana de cristal: te rebota y te explota! ;)

He visto como pasaba esto en multitud de maestros espirituales, he podido constatar como mi propio carácter se endurecía con una aparente intransigencia e intolerancia a "los egos de los demás". Al aprender a discriminar al ego del amor, uno ve al ego por todas partes porque se ve a sí mismo reflejado en todo el mundo! Pero el aprendizaje no debe quedar en este fase crítica, debe trascenderse al comprender que lo que uno percibe forma parte de su sistema de interpretación. Perdonar es lo que llama el Curso a liberarnos de nuestras conclusiones y de nuestras soluciones personales. Pasar por alto el ego para poder ver el espíritu iluminando cada alma humana.

La intolerancia al "mundo" y las personas es una justificación perfecta para aislarse y rodearse de aquellos que te dan la razón o piensan como tú. Tenemos el riesgo de querer ser ermitaños  o dedicarnos a dar cursos de  nueva era porque "ya no nos satisface hacer cosas en el mundo". Esta malinterpretación puede llevarnos desde ser una persona que sabe todo lo que  le pasa a los demás (y a uno mismo), hasta llegar a convertirse en un maestro de las justificaciones espirituales por creer tener  un conocimiento exacto de cada situación y persona. Todo menos ser responsables de que todo lo que percibimos es parte de nuestra relación con nosotros mismos.

El camino de la maestría de la visión espiritual, no tiene nada que ver con convertirse en un psicólogo fantástico. Al contrario. Uno puede ver o no las intenciones ocultas del ego, pero reconoce que todos los motivos del ego son el mismo y no los diferencia en absoluto. Ser un maestro significa confiar en la Guia Interna que no deja a nadie desamparado de Su Conocimiento. No significa tener el privilegio de un conocimiento para poder aleccionar a los demás. Significa que cuando alguien viene a ti en busca de ayuda es porque tú tienes el mismo problema, tome la forma que tome, porque el único problema que existe es la sensación de estar separado de Dios.


Tú no te puedes corregir a ti mismo. ¿Cómo ibas a poder entonces corregir a otro? Puedes, no obstante, verlo verdaderamente, puesto que te es posible verte a ti mismo verdaderamente. Tu función no es cambiar a tu hermano, sino simplemente aceptarlo tal como es. Sus errores no proceden de la verdad que mora en él, y sólo lo que es verdad en él es verdad en ti. Sus errores no pueden cambiar esto, ni tener efecto alguno sobre la verdad que mora en ti. Percibir errores en alguien, y reaccionar ante ellos como si fueran reales, es hacer que sean reales para ti. No podrás evitar pagar las consecuencias de esto, no porque se te vaya a castigar, sino porque estarás siguiendo al guía equivocado, y, por lo tanto, te extraviarás.

Cap 9. UCDM



jueves, 30 de diciembre de 2010

Cuando eres un lugar seguro


Un lugar seguro no es alguien con quien puedas hablar de cosas afines, ni a quien le confías tus secretos, ni una relación de excelente amistad. 
Un lugar seguro es aquél por quien no sufres (mientras no puede serlo).  Un lugar seguro es alguien por el que no temes ni teme por ti; una relación que te muestra que la seguridad perfecta es la confianza plena por el Amor que trasciende este mundo. Un amor que no puede ser vencido por las circunstancias.


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